El
libro impreso ha sido por muchos años un referente histórico, un elemento que
ha pasado varias generaciones y ha dejado millones de legados. La globalización
y las nuevas tecnologías de información demandan un cambio drástico de lo
físico a lo digital, cambio en el cual también está inmerso el libro.
Las
facilidades que presenta el internet, su rapidez e inmediatez aparte de su
constante uso inevitable, ha obligado a varios autores a volver sus obras
digitales y publicables en Internet.
Si
bien Internet presenta muchas ventajas como lo expresé anteriormente es
necesario hacer un análisis de las falencias que puede presentar a la hora de
hablar de libros y documentos.
La lectura
en los medios digitales en Colombia por el momento no se encuentra muy
desarrollada, en ocasiones se hace muy tedioso leer libros en Internet pues la
vista se cansa rápidamente haciendo bastante aburrido dicho ejercicio.
Otro
de los problemas que pienso se debe tener en cuenta es, precisamente por la
inmediatez de las tecnologías digitales y la retroalimentación de la red hay
cierta desconfianza en algunos de los documentos, libros y publicaciones, ya
que muchas veces no provienen de buena fuente, hay resúmenes o varias obras de
las mismas y no se sabe a ciencia cierta cuál es la realmente original.
Es
fundamental también tener en cuenta que Colombia no es uno de países que más
presente adquisición a Internet. En un estudio realizado por el DANE en 2009 y
publicado por la revista Dinero se
expresa: “En Colombia 26 de cada 100 hogares tienen un computador, de estos el
51,9% con conexión a internet y los usan principalmente para comunicación,
obtener información y entretenimiento.”
Por
lo anterior se hace evidente que no ha todas las personas le queda fácil
acceder a libros digitales y que por consiguiente siempre el libro impreso será
una opción, por lo menos en estos momentos que no todas las personas tienen
recursos para obtener ni siquiera un ordenador.
Es
necesario tener en cuenta que el mundo digital se expande rápidamente y cada
vez más, las personas lo empiezan a ver como una necesidad, aparte de que se va
volviendo una exigencia para pertenecer a esta nueva era digital.
Quizá
con el paso del tiempo nos acostumbremos a leer, haya más elementos que
faciliten ésta actividad en Internet y desarrollemos nuevas facultades para
aprovechar mejor todo lo que nos presentan las nuevas tecnologías. Sin embargo
desde lo personal creo que el legado de los libros impresos nunca desaparecerá
por su significación histórica y social.




