viernes, 24 de febrero de 2012

La disputa entre dos poderes



La disputa entre el presidente de Ecuador y Rafael Correa se desprende por un artículo publicado llamado "No a las mentiras" que fue demandado por el presidente de Ecuador Rafael Correa debido a afirmaciones supuestamente injuriosas y calumniosas.

Es importante lo que se comenta sobre la libertad de prensa, la libre expresión, y demás derechos que amparan a los periodistas y diferentes personas para no ser juzgados en los tribunales, sin embargo es innecesario constantemente refugiarse en ellos.

Si se tratara de llegar a una verdad absoluta en éste caso específico  no se podría, tampoco creo que un juez tenga los suficientes argumentos para condenar a unos y  otros. Lo que es cierto y deja a los periodistas del diario El Universo expuestos a cualquier condena, es precisamente el incumplimiento de  una de las características con más resonancia en el periodismo , hablo de la objetividad.


Hablo de esto aunque con algún grado de confusión, pues en los medios como los noticieros, y algunas secciones de los periódicos es una regla inviolable la objetividad, pero ¿acaso en las columnas de opinión lo que se busca no es por el contrario romper con esa objetividad y las reglas de los demás géneros?


Hago esta pregunta porque  evalúo varios puntos importantes: el periodista aunque se trataba de una columna de opinión, donde puede expresar sus pensamientos y usar calificativos, pienso que perdió todo rumbo.  Sus calificativos hacia el presidente Rafael Correa no fueron los más profesionales. Si bien en caso de ser cierto el delito del presidente, los periodistas ganan, sin embargo  en cierto sentido se condenan con la columna.


Tildar al presidente de dictador en un gobierno que es democrático es injuria. Tal vez Rafael Correa si quiera silenciar a los medios, tal vez está buscando armas para defenderse. No estoy defendiendo ni a uno ni a otro, solo expongo lo que pienso, que se ha pasado por alto y que tal vez ni los periódicos que hoy publicaron la noticia pensaron.


Sí creo que ese 30 de septiembre el presidente Correa actuó mal, no es de gratis que tantas personas digan que el sí cometió el delito de lesa humanidad, ni mucho menos que un medio serio se haya arriesgado a recibir demandas y a ser judicializado por sostener una mentira. Sin embargo creo que aunque Correa se equivoco ese  día, el diario El Universo al aceptar la publicación no se quedó atrás, pues sus ofensas hacia el presidente le dieron la excusa perfecta  para acusarlos del delito de injuria.


Sin duda lo que está haciendo Correa es un abuso de poder y en cierto sentido es el silenciamiento de los medios, sin embargo El Universo en mi criterio no se debe refugiar en la libertad de prensa y de expresión, simplemente es necesario por medio de argumentos sustentar que dicha publicación está regida bajo las normas del periodismo, en éste caso las pautas para realizar una columna de opinión, las cuales son pensamientos personales y la eliminación de la objetividad.


Los pertenecientes al diario El Universo Carlos Pérez César, Nicolás Pérez y Emilio Palacio, quien fue el autor de la columna de opinión, fueron sentenciados en la máxima instancia a tres años de cárcel y al pago de 40 millones de dólares por injurias calumniosas a Correa.
Sin embargo el domingo 26 de febrero  el diario la Vanguardia exhibe el siguiente titular: Correa anuncia posible perdón al diario El Universo de Ecuador. Perdón que se llevó a cabo legalmente el martes 28 de febrero.

El escritor de la columna después de lo sucedido y el perdón de Correa publicó en su cuenta en twitter: “hoy triunfó la libertad de expresión. Correa, hay que aclararlo, nos ‘perdonó’ por la presión nacional y mundial, pero su guerra contra la libertad de expresión seguirá”.

Hay que evaluar después de las secuelas del conflicto entre el  poder político y el poder de los medios, el porqué de verdad se produjo el perdón mediante varias preguntas: ¿Correa se vio señalado a nivel mundial o simplemente se dio cuenta que la prensa también tiene poder?  ¿Quizá con el hecho de la demanda se sintió dictador?

Para finalizar dejo una reflexión importante. Es certero dar opiniones, generar controversia, y poner al lector a interesarse por los temas, sin embargo es necesario saber de qué forma se hace para que precisamente los que quieren silenciar a los medios no tengan justificación alguna para hacerlo.


lunes, 20 de febrero de 2012

Análisis artículos de opinión- NY TIMES


En mis temas es muy difícil evaluar la pertinencia cumpliendo con cada uno de los puntos expuestos en clase,  puesto que por ejemplo cuando se habla de actualidad y proximidad a los intereses de los lectores creo que es muy relativo y depende mucho del tema que se toque en la columna de opinión, sin embargo es importante resaltar que  cuando algo  es pertinente en la mayoría de sus y características resulta ser interesante ante cualquier persona. 

No presuma de conocer la mente de un cerdo


Por BLAKE HURST
Publicado: 19 de febrero 2012

El artículo del autor cumple con los parámetros estipulados en mi blog y los de pertinencia, en su artículo plasma una nueva forma de implementar la crianza de los cerdos con el fin de que sean más felices y suministren una mejor carne libre de tantos antibióticos y medicamentos.

El tema aunque se podría decir que no es noticioso, si puede llegar a ser interesante , no solo para los granjeros que ahora deben cambiar sus formas de crianza, si no para todas las personas que consumen cerdo.

Es un poco complicado de entender en el sentido que si uno no hace una investigación de los links que suministra el autor para ampliar el artículo y entenderlo mejor, se hace confuso y un poco aburrido, aunque su lenguaje es claro y su estructura coherente.
El expone conclusiones no tanto para el lector, si no para las personas  que trabajan en la crianza de cerdos, por lo que no llama mucho la atención y no pone a pensar constantemente al lector, o por lo menos no demasiado.

De 1 a 5 éste artículo de opinión lo sitúo en el puesto tres. No es muy interesante, ni pone al lector a formularse constantemente preguntas, de igual manera siento que es un artículo solo para agricultores que entienden a la perfección del tema y que no trasciende demasiado en las ventajas o desventajas que podría traer nuevas técnicas en la crianza de los cerdos para las demás personas.

¿Existe un derecho a mentir?


Por William Bennett TURNER
Publicado: 19 de febrero 2012
El autor al contrario de la columnista de opinión anterior si escoge un tema que es noticioso, aunque no muy común. El habla de un hombre que en varias ocasiones a mentido y una de sus mentiras era que él era infante de marina y había sido galardonado con una medalla. El hombre está siendo juzgado en los tribunales bajo la ley del valor robado.

El autor es pertinente toca un tema que cumple con la característica de actualidad, además llega al lector poniéndolo a pensar en lo que pone como título: ¿ existe un derecho a mentir?

Se basa en la investigación no solo del caso, si no que también se apoya en la legislación y varios argumentos que dejan entrever que no está de acuerdo con la penalización del hombre que le puede dar hasta un año de cárcel.

El autor conecta otro tipo de temas ejemplificando y poniendo a pensar al lector, se hace constantes preguntas sobre la ley que tal vez él no le ve mucho futuro ni cree necesaria. Su vocabulario es claro y coherente y hace la historia amena y comprensible  a cualquier tipo de lector.

Sus conclusiones son muy buenas y hace una crítica a lo que el gobierno pretende hacer, a parte expone lo que cree necesario en estos casos y deja una expectativa de lo que va a suceder con  el señor. ¿ será condenado o no?


De 1 a 5 éste artículo de opinión lo sitúo en el puesto cinco. Sus argumentos y conclusiones finales le generar intriga al lector, al mismo tiempo que le dan conocimiento sobre cosas diferentes, es muy explicativo y genera por sus investigaciones credibilidad.
http://www.nytimes.com/2012/02/20/opinion/is-there-a-right-to-lie.html?_r=1&ref=opinion

Revivir el desplome


18 de febrero 2012, 15:00
Por SIRI HUSTVEDT
La autora cuenta la historia de un accidente del cual se despliega una enfermedad mental y física denominada trastorno de estrés post-traumático.
Es interesante pues ella no solo se queda en contar su accidente, si no que trasciende a explicar por medio de varias investigaciones y diferentes autores en qué  consiste  la enfermedad y subraya algunos puntos importantes que ponen a pensar al lector y lo hacen interesarse por el tema.

Según la temática de mi blog, el cual se basa en hechos que tal vez no son muy noticiosos, pero que no dejan de ser interesantes es pertinente, presenta actualidad y despierta los intereses de los lectores.

La autora aunque escribe en un medio estadounidense al traducir su columna se hace entendible para cualquier persona pues desglosa el tema contando una historia y simultáneamente explica porqué es importante conocerla.

Al final presenta conclusiones no solo de su historia, si no del trastorno que ella denomina “physioneurisis” y de alguna manera u otra deja ver que para el problema no hay una solución total.

De 1 a 5 éste artículo de opinión lo sitúo en el puesto cuatro, pues pienso que de pronto falta dejar un poco en expectativa al lector y permitirle también que piense y saque sus propias conclusiones, es importante también resaltar que  quizá el tema no se prestaba para hacer esto

miércoles, 8 de febrero de 2012

La amabilidad perdida en una cabrilla.


A veces las cosas simples son las más difíciles de ejecutar.
Era un día agotador, de esos en los que solo quieres llegar a tu casa a descansar. Las ocho de la noche me avisaban que ya era hora de realizar lo que más anhelaba, llegar a casa.
Después de unos percances con la persona que todos los días puntual me lleva a casa, decidí afanadamente coger la ruta de bus 305 que pertenece a la Comercial Hotelera, qué grave error…

Aquí está el punto de mi descontento, tal vez el de muchos. El conductor del bus empezó mal, a mi llegada me arrebató la plata de las manos y gritó: tenga la devuelta, eso no me molestó pues en ese gremio los gritos y malas caras son comunes.

Pensaba comprensivamente que debía de estar igual de cansado a mí o que tal vez no era su mejor día. El bus estaba totalmente lleno, las personas pegadas de los tubos, claro a las que les alcanzaba, las otras moviéndonos de un lado a otro como un ganado que va en un camión.
Mi comprensión fue disminuyendo, se hizo más evidente mi incomodidad cuando frenó en seco encima de un motociclista.  Ya no pensaba en su cansancio, pensaba en el mío y en mi vida, porque como iba no le veía mucho futuro a la llegada a mi casa.

Una señora ya mayor tocó el timbre, pero fue ignorada por el bucero elevado que va conversando con su mujer, el timbre vuelve a sonar y con él otro grito del bucero que decía: "para que timbran dos veces, no ven que yo no estoy sordo".

Al escuchar esas palabras mi cansancio se agudizó junto con mi rabia que ya no lo comprendía ni un poquito, pensé millones de cosas, en mi interior alegaba constantemente el porqué trabajaban en medios de transportes públicos personas tan groseras,  a las que ni les importa su vida ni la de los demás.

 Mientras tanto alboroto y comentarios de los demás pasajeros inconformes con el servicio, conversaba con un amigo que iba en la misma ruta y yo muy intensa y molesta le repetía: ¿acaso el trabajo en esta ciudad sobra?¿cuánta gente amable dispuesta a hacer todo bien y que por lo menos brindan un gesto de amabilidad está en su casa leyendo el periódico, solo buscando clasificados para ver qué se pone a hacer?.

Terminado mi recorrido me bajé, pero no podía quedarme sin decirle nada, en verdad estaba muy inconforme con el servicio. Muy decentemente le dije pasito: señor le pido el favor que si no va a hacer el trabajo con amor mejor no lo haga, evítese problemas usted y evítenoslos a nosotros, su cara no fue la mejor pero creo que a los demás pasajeros después de eso el recorrido se les hizo más ameno.

Detrás de esa cabrilla había un ser humano como todos, pero un ser humano que no amaba lo que hacía, que veía su trabajo como una obligación que le evitaba pertenecer al gremio de los millones de desempleados.

En los buses hay un número que dice: ¿cómo conduzco?, desde ahí está mal el transporte público en Medellín, pues ese teléfono es totalmente disfuncional, nunca contestan. ¿En Medellín vamos a seguir viviendo de palabras? ¿Cuándo se dejarán a un lado los cartelitos para empezar a actuar?