El
28 de febrero la BBC publicó un artículo donde expone que los tatuajes ahora
son utilizados con fines médicos. Los
portadores de enfermedades como diabetes, alergia a la penicilina, entre otras
patologías plasman en sus cuerpos dichos problemas para que, en caso de
pasarles algo puedan ser atendidos con más conocimientos y por ende reaccionar
más rápido.
Lo que antes se consideraba propiedad de
marineros, ciclistas o simplemente parte de la moda ahora resulta clave para el
acercamiento de los médicos con sus pacientes.
El
tatuaje ha generado ciertos prejuicios entre las personas, que muchas veces lo asemejan
con un tipo de bandolerismo o símbolo distintivo de delincuentes. Otros menos
conservadores lo igualan a la moda y las nuevas tendencias, mientras que por su
lado para los católicos son simples
símbolos malignos de la nueva era.
En
Estados Unidos se utilizaban hasta hace poco las pulseras y collares con las enfermedades
como medio para ser reconocidos, pero la constante pérdida de éstas implementó
la nueva técnica del tatuaje remplazando las joyas. Ahora los tatuajes con
fines de reconocimiento de enfermedades son denominados, tatuajes médicos.
Es
importante analizar que los tatuajes empleados de ésta manera son un arma
efectiva para los médicos, siempre y cuando como lo dice Dr. Saleh Aldasouqi, endocrinólogo de la
Universidad de Michigan, los tatuajes sean uniformes o se coloquen en la
misma zona del cuerpo por lo que se sabría en dónde buscar.
Por otro lado es fundamental entender que el tema
de los tatuajes como salvadores de vidas debe tener un tipo de procedimientos
claros, un punto específico donde se ubiquen, pues de ser de otro modo hasta
los médicos se podrían ver afectados legalmente al no encontrar la marca que
muchas veces no resulta visible.
Las investigaciones sobre enfermedades, alergias
y diferentes patrones que presenta cada persona para ser intervenida
médicamente deben continuar a pesar del aviso que los portadores de tatuajes
dan. Si bien hay personas que se tatúan su enfermedad con éste fin, también se
pueden presentar casos en los que las patologías hacen alusión a un familiar o
un recuerdo traumático y resultaría cambiando su sentido de “salvación”.
Es innegable que la nueva identidad de los
tatuajes puede llegar a servir mucho para la medicina, por supuesto los
análisis sobre el caso se deben hacer más a fondo , poder llegar a una única
idea de la ubicación del tatuaje para salvar vidas en vez de perderlas rápido
en la búsqueda de dicha marca.
No sé qué tan viable pueda llegar a ser exigir un
lugar específico de la marca a personas, que si bien lo hacen para ser
reconocidos el componente moda también juega un papel importante. Hay que
pensar bien en la distinción de géneros a la hora de elegir el lugar clave para
el tatuaje y las consecuencias que pueda llegar a tener la elección del lugar
laboral y socialmente.
En Colombia poco a poco también se hace evidente
este nuevo sentido de los tatuajes, si bien no hay nombres que evidencian
específicamente la enfermedad, sí se plasman dibujos claros que la expresan. Ahora
los tatuajes también deben ser declarados en el pasado judicial como marcas que
dan una idea más clara y un reconocimiento preciso de quién se trata.


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